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El Foro tendrá lugar entre los días 3 y 30 de diciembre de 2010 en Santiago de Compostela.
¿POR QUE EN SANTIAGO DE COMPOSTELA?Santiago de Compostela, campus estellae, campo de estrellas, capital política y centro espiritual de Galicia, patrimonio cultural de la humanidad, es el final y el principio de uno de los más importantes Caminos de peregrinación cristiana, junto con Jerusalén y Roma, aunque, desde hace años, el Camino de Santiago, mejor, los caminos en plural, tienen significados y sentidos que van mucho más allá de las creencias religiosas. Está en el origen mismo de la idea de Europa, ha sido (y lo sigue siendo), un lugar de encuentro, de diálogo intercultural, entre lenguas, religiones y culturas, es un patrimonio cultural de la Humanidad y también una reconocida ruta de arte, gastronomía y turismo. El propio apóstol Santiago que da nombre a la ciudad, representa, en su misma iconología, una figura ambivalente. Es a la vez un símbolo que encarna la representación de la guerra y la paz, la paz y la guerra, pues es simultáneamente el caminante, romero, peregrino y solidario, y también el batallador, guerrero y violento... una ambivalencia que coincide con la propia personalidad humana, los seres humanos como sujetos capaces de los logros más positivos y extraordinarios y, a la vez, responsables y protagonistas de los mayores desastres. Estamos, por lo tanto, en un lugar sin duda privilegiado para reflexionar sobre la cultura de la violencia, sobre la educación y la investigación para la paz, sobre la pobreza y la injusticia, sobre el hambre, las violaciones de los derechos humanos, el deterioro medioambiental, las verdades más incómodas, los grandes problemas no resueltos de la humanidad. LOS ANTECEDENTESYa en 1994 tuvo lugar en Santiago de Compostela el I Congreso Europeo de Educación para la Paz, con notable éxito, bajo el lema de “Por una Europa de paz, multiétnica e intercultural”, una cita coordinada admirablemente por nuestro compañero y amigo D. Calo Iglesias. Posteriormente, en 2005, la Conferencia de Paz, Solidaridad y Desarrollo, y en su marco el Congreso Mundial de Educación y Cultura de Paz, presidida también por D. Federico Mayor Zaragoza. Dos grandes iniciativas en las que las entidades promotoras de este Foro 2010 han tenido tanto que ver. Dos precedentes, organizativos, de pensamiento y reflexión ecopacifista, también de acción social, que han tenido a Santiago de Compostela como símbolo y referente inequívoco. Galicia y Santiago de Compostela han formado parte del amplio movimiento que, sobre todo, en los últimos 30 años, se ha ido desarrollando en España y en todo el mundo, en relación con la educación, la investigación y la cultura de la paz, de manera muy activa, en contacto permanente con iniciativas similares, promovidas por entidades y asociaciones de la sociedad civil, muy diversas y plurales, que con su actividad práctica y de reflexión, también de movilización, han conseguido ir introduciendo en las personas, en las organizaciones, en la educación y en las agendas políticas, los grandes objetivos de la paz y la no violencia, del diálogo y la concordia, de tal manera que hoy estamos, sin duda alguna, en mejores condiciones que nunca para consolidar legislación, redes organizativas, estructuras, experiencias, propuestas positivas, buenas prácticas, que permitan avanzar cara a otro mundo posible, más justo, más solidario, más sostenible y, sobre todo, más humano. En España, en los últimos años, hemos sido capaces de promover iniciativas educativas muy relevantes, desde la incorporación de la Educación para la Paz a los curriculos escolares como eje transversal obligatorio en los ’90, a la nueva materia de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, vigente a partir del próximo curso en todas las CC.AA con competencias plenas, o los avances legislativos en materia de Fomento de la educación y la cultura de la paz en Cataluña (2003), en el Estado (2005) y las buenas expectativas en otras comunidades en esa misma dirección, como es el caso de Galicia, o experiencias singulares de enorme interés como las Escuelas Espacio de Paz de Andalucía, por citar algunos ejemplos destacados. Un largo camino desde que a mediados de los años ’60, D. Llorenc Vidal promoviera la celebración en las escuelas del Día de la No Violencia y la Paz o de que nacieran los primeros centros de investigación para la paz a principios de los años ’80, en diversos lugares del estado, siguiendo el ejemplo de iniciativas pioneras como la del SIPRI de Estocolmo y otros institutos de investigación similares en diversas partes del mundo. Paralelamente, no sin dificultad, el movimiento de educación e investigación para la paz en España ha ido creando marcos organizativos cada vez más sólidos y hoy la red AIPAZ, que preside Dª Manuela Mesa, agrupa a muy diferentes entidades y organizaciones del Estado, muchas de ellas representadas en este Comité Organizador del Foro 2010. En el ámbito internacional mucho se ha avanzado también, aunque demasiadas veces más con palabras y gestos que con acciones concretas, por lo que los desafíos, las carencias, en materia de paz y justicia, sigan siendo enormes. Desde el fin de la II Guerra Mundial, conmocionada por el horror, la comunidad internacional se vio obligada a buscar alternativas no violentas para abordar los conflictos internacionales y con ese objetivo nació el sistema de Naciones Unidas, tan necesitada de una reforme en profundidad, o la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 que plasma, en si misma, de manera ciertamente brillante, los grandes sueños de paz y de justicia universal de la Humanidad. Sin embargo, como sabemos muy bien, la historia de los derechos humanos es también la historia de su propia violación... Debemos reconocer que son numerosas y excelentes las declaraciones, recomendaciones, programas de acción, cartas y manifiestos... que desde aquel momento la Comunidad Internacional ha ido aprobando, aunque son mucho menores, todos lo sabemos, los esfuerzos económicos y las prioridades a la hora de encontrar soluciones a los problemas, algunos de ellos, enquistados o agravándose con el paso de los años. Entre las grandes recomendaciones internacionales aprobadas más recientemente no podemos dejar de citar la Declaración y Plan de Acción para una Cultura de Paz (1999), el Manifiesto 2000 de los Premios Nobel de la Paz, la Declaración del Decenio de la Cultura de Paz y la no violencia, 2001-2010; los Objetivos del Milenio o el Programa y Plan de Acción para la Alianza de Civilizaciones (2006), documentos y programas que tendremos ocasión de analizar en el trascurso de este Foro 2010 con mucho más detalle con sus máximos promotores y representantes. También en el ámbito internacional, como hemos apuntado anteriormente, se han ido creando iniciativas convergentes de grandes redes de la sociedad civil, muy plurales, muy diversas, con enfoques y singularidades evidentes (Asociación Internacional de Educación para la Paz, Hague Appeal for Peace, International Peace Association, Ubuntu, Trascend...), de entre las cuales, los Foros Sociales Mundiales (FSM) y los Foros Mundiales de Educación (FME), son, sin duda, algunos de nuestros referentes más relevantes, como alternativas a otros Foros (Davos) y organismos internacionales (OMC, Banco Mundial, FMI...) que reúnen a los máximos dirigentes mundiales para establecer las prioridades y las agendas neoliberales que, con demasiada frecuencia, contradicen, cuando no imposibilitan, la solución a los problemas y el cumplimiento de los objetivos de las declaraciones citadas. El propio Informe de Naciones Unidas en la mitad de la Década de la Cultura de la Paz y la no violencia, así lo reconoce. En consecuencia debemos compartir que al movimiento altermundista, al ecopacifismo, a los educadores y educadoras para la paz, a la investigación, a la cultura de la paz, a los movimientos sociales, nos queda mucha tarea por hacer, para sustituir la cultura de la fuerza, de la violencia y de la imposición, por la cultura de la paz, del diálogo y de la concordia. La idea de organizar en Santiago de Compostela este Foro 2010, un espacio de encuentros, de reflexión, de intercambio de experiencias, de análisis, de evaluación, y de acción, sobre la educación, la investigación y la cultura de la paz, quiere ser también un alto en nuestros respectivos caminos y acciones, en nuestras respectivas prácticas sociales, tanto en el ámbito local, como en el nacional e internacional, para hacer balance y marcarnos metas, convergentes y concretas, de futuro. |