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Al fin, el desarme PDF Imprimir E-mail

Al final de la década de los 80, los acuerdos de Reykiavik, el fin de la guerra fría y la caída del muro de Berlín permitían augurar que la amenaza nuclear y la carrera armamentística darían, progresivamente un paso hacia un replanteamiento de las estrategias bélicas y, por tanto, de las armas necesarias para hacer frente a la nueva naturaleza de los conflictos, dejando un amplio margen para "los dividendos de la paz", que permitirían iniciar una nueva era, con unas Naciones Unidas renovadas, dotadas de los recursos humanos, financieros y técnicos apropiados.

Pero no fue así. Bien al contrario, la "globalización" sustituyó los valores democráticos por las leyes del mercado y los países más prósperos del planeta (G-7, G-8...) marginaron al Sistema de las Naciones Unidas, hasta el punto de situar a la Organización Mundial del Comercio fuera de su ámbito.

El resultado ha sido un fracaso estrepitoso en la economía y —por la "avaricia e irresponsabilidad", utilizando palabras del Presidente Obama, de los grandes consorcios financieros— el mundo en su conjunto se ha visto abocado a una crisis multidimensional (social, económica, medioambiental, alimenticia, democrática, ética), con unas inversiones militares que superan los 3 mil millones de dólares al día, al tiempo que mueren de hambre y abandono 70 mil personas aproximadamente, de ellas la mitad niños de menos de 5 años.

El último periodo de la administración Bush —invasión de Irak, propuesta de los escudos antimisiles, etc.— ha conducido a un repunte cada día mayor del gasto en armamento, mientras la pobreza y el hambre de miles de millones de seres humanos se acrecentaba.

Por todo cuanto antecede,

Habiendo observado con perplejidad e indignación el "rescate" de las instituciones financieras con centenares de miles de millones de dólares, cuando las arcas de los Objetivos del Milenio permanecen semivacías,

Queremos manifestar nuestro apoyo al Presidente Obama por:

  1. Tomar el liderazgo del desarme nuclear, como manifestó inesperadamente en su visita a Europa, concretamente en la ciudad de Praga, y ha tenido ocasión de ratificar presidiendo la sesión del Consejo de Seguridad del 24 de septiembre de 2009 en la que se adoptó unánimemente la reducción de los arsenales nucleares, lo que podría traducirse en un auténtico punto de inflexión sobre uno de los desafíos más relevantes de nuestro tiempo.
  2. Haber decidido cancelar el programa de escudos antimisiles que la administración norteamericana había previsto instalar en Europa. Esta iniciativa permite abrir nuevos marcos de diálogo que deben constituir el contexto para el análisis y la resolución de los conflictos internacionales.
  3. Iniciar, con instrucciones precisas al Secretario de Defensa R. Gates, una nueva política de defensa, que sustituya, al menos parcialmente, las armas convencionales (aviones, submarinos, tanques, etc.) por las que puedan no sólo hacer frente a las amenazas de hoy sino evitarlas, detectándolas a tiempo.

Manifestamos así mismo, la urgente necesidad de:

  1. Confiar la seguridad internacional a las Naciones Unidas, con todas las medidas que se requieran para la rápida y eficaz actuación de los cascos azules.
  2. Revisar con apremio las obligaciones contractuales de las alianzas militares existentes, para reducir las adquisiciones de artificios bélicos propios de confrontaciones "tradicionales", que están activando recientemente el "mercado armamentístico" tanto en América Latina como en los países del Este.
  3. Con los fondos que se liberen de las desmesuradas inversiones actuales en gastos militares, reactivar la cooperación internacional de tal modo que sustituya una economía basada en buena parte en la guerra por una economía que permita un desarrollo global sostenible (energías renovables, producción de alimentos, almacenamiento, conducción y producción de agua, salud, transporte, vivienda...).
  4. Hacemos un llamamiento para fortalecer las iniciativas existentes para el desarme a escala mundial y, muy especialmente, para la preparación de la Conferencia del Tratado de No Proliferación Nuclear, que debe tener lugar la próxima primavera de 2010.
  5. Así mismo, abogamos para que se establezcan con urgencia los mecanismos adecuados para la resolución de conflictos que, bajo los criterios y los mecanismos de seguimiento, control y rendición de cuentas necesarios y con la participación de todos los actores implicados, permita a las Naciones Unidas establecer los objetivos y las prioridades internacionales y desarrollar los programas para alcanzarlos.

Madrid, 1 de noviembre de 2009

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Federico Mayor
Mario Soares
Edgar Morin
Association pour a Pensée Complexe (APC)
Ricardo Dez Hochtleiner
Presidente Honorario do Club de Roma

John Foster
North-South Institute
Cândido Grzybowski
Ibase
Hermann Spanjaard
Físicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear
Mary-Wynne Ashford
Anterior copresidente de Físicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear
Louis Barber
EarthAction
Manuel Chiriboga V.
Rimisp - Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural
Fèlix Martí
Presidente honorario del Instituto Linguapax
Antonio Papisca
Cátedra Unesco en Derechos Humanos, Democracia y Paz – Profesor de la Universidad de Padua
Jorge Nieto Montesinos
Instituto Internacional para la Cultura Democrática
Luz Stella Velasquez Barrero
Red Latinoamericana de Estudios Ambientales Urbanos
Arcadi Oliveres
Justícia i Pau Europa
Josep Ferrer
Profesor Universidad Politécnica de Cataluña – UPC
Ferran Requejo
Profesor Universidad Pompeu Fabra – UPF
Manuel Manonelles
Fundación Cultura de Paz – Barcelona
Manuel Dios Diz
Seminario Galego de Educación para a Paz